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El tema de éste artículo también es publicado en la revista “Progressive Dairyman” y ha sido escrito especialmente pensando en los empleados de las lecherías. El artículo escrito en Progressive Dairyman es tanto para los dueños de las lecherías como para sus encargados. |
La temperatura óptima para una vaca lechera es alrededor de 25 – 65ºF. Durante los meses del verano, el calor fuerte, junto una humedad alta, pueden ser la causa de una baja en el consumo de materi seca que conlleva a una baja en producción siendo la eficiencia reproductiva comunmente comprometida.
Para poder dar una respuesta oportuna existen algunos pasos prácticos que podemos considerar para reducir el impacto del estrés calórico en las vacas lecheras:
Observación – Los primeros signos que se deben buscar son: vacas buscando sombra, que se mantienen de pie o aumento en el rechazo del alimento. En casos de calor extremo las vacas comenzarán a agruparse, habrá una elevación considerable de la temperatura corporal y del ritmo cardíaco. Puede haber una baja severa en la producción de leche.
Enfóquese en los grupos de alto riesgo – Las vacas en transición y las enfermas son comúnmente las más afectadas por altas temperaturas ya que su sistema inmune está afectado y ellas sufren cambios abruptos fisiológicos, nutricionales y ambientales. El estimular el consumo de materia seca y agua es esencial. Las vacas deben ser monitoreadas constantemente buscando alteraciones metabólicas.
Calidad y disponibilidad de agua - El consumo de agua se puede elevar un 20 al 30% durante el verano. El proveer agua inmediatamente después del ordeño y de forma suficiente en áreas sombreadas es clave. La limpieza frecuente de bebederos, minimizando el crecimiento de algas, estimula el consumo.
Manejo del alimento – Conforme se elevan las temperaturas, la disminución en el consumo de materia seca puede poner en peligro la productividad. Un mezclado TMR (Ración Totalmente Mezclada) apropiado reduce la separación de la dieta y el rechazo de la fibra efectiva. El aumentar la frecuencia de servidas y el empujar frecuentemente el alimento en el comedero estimulan el consumo, y mantienen la calidad y el contenido de humedad del alimento. El desechar el alimento fermentado de los comederos tan pronto como sea posible, despues de ser repartido, reduce el desperdicio de alimento. El asegurar suficiente espacio de comedero por vaca, reduce el comportamiento de dominancia y promueve el consumo de alimento.
Sombra y sistemas de enfriado – El fijarse en el corral de espera de la ordeña y en los comederos da resultados. El reducir la exposición al sol, el promover la comodidad de la vaca a través de ventilación apropiada y un sistema de aspersión eficiente es comúnmente efectivo. Monitoree regularmente el sistema de aspersión y reduzca el tiempo de exposición si el agua está llegando a la ubre, para prevenir nuevos casos de mastitis.
Comunicación – El mejorar la comunicación en el establo ayuda a todos a responder más rápido a un problema. El tomar notas y reportar sus observaciones al capataz y a los colaboradores puede tener un impacto muy fuerte para reducir efectivamente los problemas relacionados al estrés calórico. EL

Pedro Caramona
Project Manager for Alltech