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| 0609 EL (español): José Ramírez: Puedes confiar en él |
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| El Lechero Elementos - En la mira | ||||||
| Written by Walt Cooley, Editor | ||||||
| Saturday, 31 October 2009 17:00 | ||||||
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Manejando a las 6:30 a.m. a su trabajo como ordeñando de vacas en el noroeste de Iowa, José de Jesús Ramírez notó un olor raro proveniente del motor de su auto. A la mitad del camino, el carro se apagó, lo dejó a la orilla del camino, y caminó por montículos de nieve para encontrar un teléfono. Desde una gasolinera, Ramírez llamó a su jefe, Dwight Hasselquist, y le pidió un aventón al trabajo. Hasselquist llegó unos minutos después para recogerlo. Desde ese momento supo que podía confiar en Hasselquist y decidió trabajar duro para él.
“Aprendí de Dwight a cómo tratar empleados,” dice Ramírez. “El es mi mentor.” Varios años después, los dos trabajan ahora como gerente general y supervisor en un establo diferente de 2,400 vacas en Iowa. Ramírez, o Chuy como lo conocen en el establo, dice que trata de ganarse la confianza de los empleados mostrándoles una verdadera preocupación y confianza tal y como Dwight lo hizo con él. ¨Lo más importante para llegar a ser encargado es el ganarse la confianza de la gente¨ dice Ramírez. Ramírez, quien emigró de San Julián en Jalisco México, con sus padres cuando era adolescente, comenzó a trabajar a los 15 años como lavaplatos en un restaurante. Después trabajó como conductor de un montacargas en un almacén refrigerado y en una tenería. Ramírez dice que en sus trabajos anteriores no le gustaba que le gritaran así que cuando su hermano menor Mauricio le dijo de una oportunidad como ordeñador en el establo en el que él estaba trabajando, Ramírez tomó el empleo. Se había casado recientemente y se le estaba acabando el dinero. Desde entonces ha estado trabajando en la industria lechera por ocho años. ¨El establo me trató muy bien y tuvieron mucha confianza en mí”, dice Ramírez. Cuando Hasselquist se convirtió en el director general de Owego Dairy en Salix, Iowa hace tres años, le llamó a Ramírez y le pidió que le ayudara a iniciar el nuevo establo. “Yo supe que Dwight confiaba en mí cuando me pidió ser su encargado de la sala de ordeño,” dice Ramírez. “Había gente con más antigüedad y experiencia que yo, pero cuando me ofreció el puesto supe que confiaba en mí.” Ahora, como asistente del encargado, Ramírez dice que desarrolla confianza con su gente al ayudarlos con sus asuntos personales, proporcionándoles las herramientas y el equipo que necesitan para hacer su trabajo y tratando a todos los empleados como sus iguales. “Sin embargo, dice que no es difícil manejarlo. Desde la entrada al establo, yo trato a mi hermano tal y como trato a los otros empleados,” dice Ramírez. Lo que algunos sólo harían por un familiar, Ramírez lo hace por todos sus empleados. Cuando necesitan traductor para una consulta con el doctor, llenando formatos o trasladarse al trabajo, él hace su mejor esfuerzo por ayudarlos. Hace algunos años, el establo contrató dos nuevos empleados que se estaban mudando de Kansas. Ellos no tenían dónde quedarse, pero Ramírez arregló para que se quedaran en casa de sus papás durante una semana mientras les ayudaba a conseguir un departamento. Ramírez sabe que tratando a sus 21 empleados con respeto ellos también lo respetarán. Ramírez dice que su motivación para trabajar duro en el establo, son su esposa y sus dos hijas. Su sueño es algún día mudarlas a una mejor casa en un mejor vecindario. “Estoy contento de trabajar en Owego,¨ dice Ramírez. ¨Dwight y yo confiamos mucho el uno en el otro. Por eso las cosas funcionan bien en el establo.” EL
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